jueves, 27 de octubre de 2016

La mesita de la paz: un lugar especial donde calmarse y resolver conflictos.

Uno de los grandes dilemas a la hora de educar, tanto en casa como en la escuela, es la duda de cómo afrontar y gestionar las rabietas o las peleas y/o desacuerdos con los pequeñines. En muchas ocasiones, se generan situaciones que sobrepasan nuestros límites de la paciencia adulta y es que el mundo de los niños está muy alejado del nuestro y no actúan ni con los mismos intereses que nosotros, ni tienen las mismas necesidades, ni llevan los mismos ritmos. Eso provoca que cuando se nos acaba la paciencia, nuestra reacción inmediata sea la de gritarle o castigarle, lo cual provoca una situación aún más tensa, para ambas partes. Pero, aunque en un principio la imposición de la autoridad tenga efecto inmediato, deberíamos tomar conciencia de si eso a largo plazo conseguirá una actitud positiva, que no tenga detrás la mera obediencia del niño/a por miedo al castigo.



En mi búsqueda de soluciones para afrontar adecuadamente este tipo de actuaciones, topé hace un tiempo con una idea que me encantó y, por ello, quise documentarme e intentar aplicarlo en el día a día de mi aula. Me refiero a la conocida "mesa de la paz" de Montessori. Consiste en crear un pequeño espacio, en casa o en la escuela, cuya función es la de permitir que el niño/a de manera individual pueda acudir voluntariamente a ese lugar especial para calmarse cuando se siente enfadado o triste por alguna razón, o bien acudir con alguien más (un hermano/a o compañero/a), para resolver algún conflicto, que les haya dado lugar a enfadarse o pelearse.

cuadro recogido del blog color-en-familia.blogspot.com

Existen muchas páginas que explican detalladamente sobre cómo utilizar esta mesita de la paz y por supuesto, siempre que se respete la idea básica y no se pierda la función real, se pueden introducir variantes, tanto en la forma de ubicarla, qué elementos utilizar y qué objetos tener.
 

¿QUÉ DEBE TENER UNA MESITA DE LA PAZ?

A continuación, os muestro una serie de elementos básicos que deben tenerse en cuenta para que se pueda escenificar adecuadamente la idea:

- Buscar UN RINCONCITO en el aula o en casa: no requiere demasiado espacio y se usará sólo y exclusivamente para eso.
- Los OBJETOS que debe haber pueden variar y nos adaptaremos a nuestras circunstancias. Dicho así, tenemos por internet muchas posibilidades de ideas de mesitas de la paz:


1. Aquí tenemos algunas decoraciones diferentes para crear la mesita de la paz, ya que todo dependerá del espacio que tengamos y del mobiliario del que disponemos. Muchas veces, ayuda más el ingenio y el arte de saber decorar dulcemente un rincón que tener posibilidades económicas o de espacio.



2. En cuanto a los objetos que tener en este rincón, los hay opcionales, o algunos más básicos que suelen aparecer siempre. En cualquier caso, todos deben cumplir una función básica, la de transmitir tranquilidad y paz. 




 LA MESITA DE LA PAZ EN NUESTRA CLASE




1. Decoración y ubicación de la mesita:

Hay muchas ideas de decoración maravillosas, así que iré añadiendo poco a poco los detalles que me vayan gustando, pero de momento, he querido comenzar ya con lo que tengo y, para ello, he utilizado una mesita (que en realidad es un taburete que compré: modelo Frosta IKEA), que tenía en el rincón de la casita, con unas sillitas de enea. Son de madera clarita y a la altura de los pequeñines. 

He intentado colocar la mesita en un lugar del aula lo más separada de los rincones de mayor ruido, así que está cerca de la zona de asamblea y biblioteca, donde le puede dar la luz natural.


2. Objetos que aparecen:

En cuanto a los objetos que he puesto, de momento, he añadido:

- Una campanita: el sonido agudo y suave de una campanita, ayuda a comunicar a la maestra o familia que ya se siente mejor, cuando ha ido solito, o bien que ya se ha resuelto la discusión, cuando van más de uno.  Esto evita tener que dar un grito y, sobre todo, favorece darle conclusión al acto de ir a la mesita.
- El bote de la calma: mereció la pena fabricarlo e intentar poner en práctica su función (ver aquí), ya que les llama mucho la atención cuando al agitarse se puede observar la purpurina brillante caer despacio y con movimientos circulares por todo el bote. Esta observación por parte del niño ayuda a que se centre en ello y se calme cuando está nervioso. Por supuesto, no en todos los casos da un resultado inmediato, pero es cuestión de tiempo, de paciencia y de creer en el fin.
- El muñeco de fieltro verde del cuento "El monstruo de colores": este muñeco lo he dejado en la mesita, porque durante el periodo de adaptación trabajé con mis peques el tema de las emociones básicas, las que más aparecen en ellos, con el objetivo de conocerlas, identificarlas y posteriormente conseguir gestionarlas lo mejor posible. Es un material que les encanta y les gusta coger los diferentes muñecos, para identificar cómo se sienten en ese momento. El muñeco verde está permanentemente en la mesita, porque es el que representa la calma.

Hay otros objetos que me gustaría añadir cuando pase más tiempo:

- Una pequeña plantita, o en la mesa, o cerca de ella en el suelo si es más grande y no cabe: las plantas aportan serenidad y creo que al ser seres vivos hacen al niño consciente de que deben tratarse con delicadeza, con cuidado.

 

La planta puede ser cualquiera, pero me inclino por aquellas donde destacan las hojas verdes y, en el caso de llevar flor, que sea de color blanco.








- Un espejito, donde el niño/a pueda ver sus expresiones, para darse cuenta de sus emociones del momento y poder comprobar al cambio al tranquilizarse. Creo que observarse en el espejo es una actividad que ayuda a conocerse mejor y favorece el autocontrol de los impulsos emocionales.

 

Este espejo es de un Blog de una maestra que tiene elaborado un magnífico material sobre el Monstruo de colores. Es una idea graciosa poner las diferentes expresiones, si se sigue la temática del cuento, si no, pues con un simple espejo será suficiente.






 - Un pequeño reloj de arena: los hay de 1 minuto, de 2 minutos, y de 3 minutos (tienda Tiger). Este objeto puede tener varias finalidades: para que el peque tome como  referencia ese tiempo para calmarse; para simplemente visualizar cómo pasa el tiempo; para que aprendan a tener el turno de palabra (con mayor edad).










- Un objeto que aporte tranquilidad y que al tenerlo en la mano pueda también permitir controlar el turno de palabra con el compañero: una piedra suave de la paz, algún peluche suave  o pequeño cojín, etc.










3. Presentación a los peques de la mesita y explicación de su función:

El día que presenté la mesita de la paz, tuve que explicarles, en primer lugar, que había realizado algunos cambios en el aula, ya que quité la mesita y silla de un rincón para ponerlo en otro. Pensé que iba a generar confusión al ser muy pequeños, pero lo entendieron perfectamente.

Ya había trabajado las emociones con las sesiones del cuento El monstruo de colores y los muñecos de fieltro, de manera que los pasos a seguir en mi presentación fueron:

1. Muchas veces, al igual que el monstruo de colores, nos sentimos tristes por algo, o enfadados porque nos peleamos con algún amiguito, así que es necesario que tengamos en nuestra clase un lugar especial, que nos ayude a volver a sentirnos tranquilos y podamos estar alegres otra vez.

2. Vamos a tener una mesita, a la que vamos a llamar "La mesita de la paz" y este lugar sólo se va a usar cuando tengamos la necesidad de buscar calmarnos, o cuando queramos solucionar algún enfado con algún compañero/a. No es un lugar de juego, así que al niño o niña que esté ahí porque lo necesite, se le debe dejar tranquilo.

3. Si necesitáis que esté para escuchar el problema de la discusión o pelea con el compañero/a, me lo pedís y os ayudaré a resolverlo, para que vayamos aprendiendo a buscar soluciones sin enfadarnos.

4. El bote de calma sirve para concentrarnos y tranquilizarnos. Es un bote muy especial y debe tratarse con cuidado al usarlo. 

5. La campanita se hará sonar suavemente cuando ya os sintáis mejor y hayáis conseguido calmaros, si habéis ido solitos,  o bien cuando hayáis resuelto la discusión, si habéis ido más de uno. Debe usarse sólo para eso y su sonido debe ser suave.


Como todo en esta vida, habrá momentos en que este recurso funcione perfectamente y habrá otros casos en los que no dé resultado, siendo necesario intervenir y quitar al niño o niños del lugar, si no lo usan adecuadamente. En cualquier caso, los primeros que debemos creer en ello somos los adultos y si actuamos de forma coherente, finalmente podremos conseguir resultados muy positivos. Para ello, me gustaría añadir algunas actuaciones que deberíamos evitar, si queremos hacer uso de esta mesita, pues entrarían en contradicción con lo que transmite:

- No obligar o mandar al niño a la mesa de la paz, pues este lugar no es un lugar de castigo, no es la "silla de pensar", sino un rincón del aula al que acudir voluntariamente, si se necesita. Aunque haya personas que piensen que "mesa de la paz" y "silla de pensar" es lo mismo cambiando de nombre, no es así, porque no tiene nada que ver ni en su finalidad ni en su modo de proceder. En uno de los blogs que le leído al respecto, encontré un cuadro comparativo donde se pueden ver las diferencias:


- Si queremos conseguir que se respire la calma en el ambiente (de casa o del aula), ¿por qué gritamos?. A veces, nos intentamos comunicar con los peques de lejos, a voces, tanto para reñir como para explicarles o pedirles algo. Es necesario que controlemos esta acción, y busquemos cercanía con el niño, hablarle a la altura de sus ojos, hablarle bajito y así con esta actitud daremos ejemplo. Soy consciente de que hay "situaciones límite" que agotan la paciencia y hace que perdamos ese autocontrol, pero creo que hay que intentarlo, por el bien de los peques y el de nuestra tensión.



- A veces los conflictos o comportamientos inadecuados en casa o en el cole surgen porque no le hemos prestado la atención suficiente al peque sobre lo que necesita. Las razones pueden ser que no le hemos escuchado realmente, o porque no sabe qué hacer mientras espera nuestra atención, lo que provoca que, al no poder esperar quieto, termina haciendo alguna trastada. ¿Cuántas veces se está hablando con otro adulto, o terminando alguna actividad con prisa, y no estamos 100% atentos a lo que el peque nos dice?. Esta reflexión nos ayudará a mejorar y a intentar saber priorizar qué es lo más importante.





- Pensar que los niños no son capaces de controlar el tono de la voz: en muchas ocasiones (sobre todo fuera del colegio) observo que a los peques se les deja absoluta libertad para pegar voces y jugar a gritos, estén en el contexto que estén, argumentando con resignación que son niños y es imposible que jueguen más bajito. Por supuesto, gritar, saltar, correr y no parar de moverse es propio de la infancia y debe ofrecerse esa libertad y necesidad de movimiento a diario, pero se puede enseñar a controlar esos gritos y carreras o golpes, que les ayudará a vivir y disfrutar de un ambiente menos estridente. Me gustaría dedicar más adelante una entrada sobre este tema, ya que hay mucho escrito sobre el mismo y puede ayudarnos a mejorar estas situaciones.


Quiero terminar esta entrada diciendo que el mejor ingrediente es la paciencia y el autocontrol, pues nuestros peques son lo que les mostramos con nuestras acciones diarias, nos observan, nos aprenden y se comportan tal y como nos mostramos ante ellos.










2 comentarios:

MariAn Vidal dijo...

Hola! Me gusta mucho lo que cuentas y tus aportaciones. Yo tengo un rincón parecido en la clase, hace mucho que dejé a un lado la silla de pensar ¡Cualquier silla sirve para pensar! Tengo en mente hacer una reforma de mi Rincón de la Amistad y la Calma, para que los peques aporten cosas que les sugieran eso; tu entrada me aporta ideas interesantes ¡Muchas gracias!

Rosa dijo...

Hola MariAn, muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que te pueda servir. Yo te puedo decir que me está sorprendiendo positivamente y los peques han entendido la idea muy bien. Verlos como hacen uso de este rincón me encanta.
Un saludo.