¿juegas?

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martes, 1 de noviembre de 2016

Las emociones a flor del piel: mis muñecos de fieltro del Monstruo de colores

Durante el primer trimestre de 3 años, son muchas las emociones que surgen en el aula, especialmente durante el periodo de adaptación, de manera que uno de los principales objetivos en esta fase es que los peques sean capaces de conocerlas, identificarlas y poder expresarlas. 

Este verano, me hicieron un regalo muy especial,  que se ha convertido en un material imprescindible en uno de los rinconcitos de mi aula. Me refiero a unos muñecos de fieltro del Monstruo de colores, en forma de títeres, con los que he podido realizar muchas actividades.


Son 7 muñecos y cada uno de ellos está hecho con el color de la emoción que representa. Están muy bien elaborados, y las expresiones de cada muñeco son fabulososas. Tienen una medida aproximada de unos 20 centímetros de alto y a mis peques les encanta cogerlos y hacer interpretaciones con ellos.


  El monstruo está confuso, tiene sus emociones mezcladas y es necesario ordenarlas para identificarlas, así que cada emoción representa un color


          ALEGRÍA                                                                       TRISTEZA
                                  
              RABIA                                                                          MIEDO

              CALMA                                                                       AMOR



Se pueden realizar muchísimas actividades y de hecho, hay una maestra que tiene expuestos en su blog gran variedad de materiales construídos con dicha temática  (rincondeunamaestra.blogspot.com). Me parece un trabajo fantástico y dejo el enlace porque a todos nos puede servir de ayuda. 

En mi aula, de momento, hemos estado jugando y tomando contacto con los muñecos, realizando las siguientes actividades:

1. Contar el cuento, en primer lugar, sin los muñecos y, en segundo lugar, con los muñecos. Cuando a los peques les gusta un cuento, les encanta que lo cuentes una y otra vez. El momento de contar un cuento debe ser mágico y especial y es muy importante que el abiente se prepare:

  • Crear un ambiente de silencio, de espectación... El momento del cuento debe ser preparado y contar con un lugar concreto donde poder hacerlo siempre (algún sitio del aula, algún sitio de la casa, del dormitorio). Estos pequeños rituales le dan más emoción al momento.

  • El cuento puede ser leído o narrado, de manera que cambia nuestra actuación en función de lo que vayamos a hacer.
    •  Cuento leído: esta opción se da  cuando tenemos el cuento y queremos enseñárselo, de manera que lo que se hace es leerlo tal y como aparece, pasando lentamente sus hojas, a medida que vamos leyendo. Se puede leer de memoria como si lo contáramos pero respetando sus palabras (hay que sabérselo muy bien...), o bien indicar con el dedo por dónde vamos leyendo, tomando conciencia los peques de lo maravilloso que es leer y descubrir estas historias. Probablemente, en otras ocasiones nos imiten y hagan que leen poniendo sus deditos en los cuentos.
    •  Cuento narrado: En esta ocasión no hay ningún cuento material por lo que deben aparecer las dotes interpretativas del cuenta cuentos que llevamos dentro. Aquí es muy importante la escenificación, los cambios de voz, de expresión, de movimiento, incluso de disfrazarse, si no con disfraz porque no se tiene, con lo que sea que invite a imaginar. De lo que se trata en este caso es de llevar a los peques a sumergirse en una historia llena de vida de la que pueden formar parte.

  •  La entonación y los cambios de la voz hacen que se capte más la atención del niño/a, evitando la monotonía de sonar siempre igual.

  • La expresión de nuestra cara y cuerpo debe ir al compás de lo que ocurre en el cuento, ya que hace más mágica y cercana la historia. Hay que vivirla mientras la contamos.

2. Jugar a hacer interpretaciones e inventarnos historias con los muñecos que nos tocan: se reparten muñecos y si te toca el de color azul debes interpretar que estás triste, o si te toca el rojo, mostrarte enfadado. Es un juego muy divertido para la escenificación, para el desarrollo del lenguaje y para establecer lazos de unión entre los compañeros/as. Ayuda mucho a identificar las emociones.

3. Presentar una imagen y tener que decir de qué color puede sentirse esa persona o personas. Suelo tomar como recurso imágenes de internet (mis compañeras y yo compartimos una pizarra digital que está  ubicada en una de sus aulas y podemos acceder a ella en determinados momentos de la semana).

4. Círculos de cartón pintados de diversos colores, con los que poder hacer diversas actividades, según vaya madurando el alumnado:
  • Cada muñeco tiene su bote donde guardar sus emociones y el juego consiste en clasificar los círculos y ordenarlos por el color. (¿Qué se trabaja?: clasificar por colores, trabajamos el círculo)

  • Repartir a cada niño/a un puñado de círculos, según la cantidad que se quiera y ver cuántos tiene de cada emoción (¿Qué se trabaja?: contamos el conjunto total de círculos, contamos cuántos de cada color, jugamos a identificar números)
  • Repartir un círculo de algún color concreto e inventarse algo que pueda hacer sentir como la emoción que le ha tocado (¿Qué se trabaja?: expresión verbal, creatividad, identificación de situaciones y emociones)

5.  Juegos de motricidad fina con cordones de colores: tenemos un muñeco de cartón plastificado con agujeros y de color blanco, al cual se le puede coser con el cordón de la emoción que se quiera. esta actividad es más complicada y dependerá de la maduración del peque.


6. Actividades de decoración: pueden ser individuales, a partir de un dibujo del monstruo, o bien plantear algún mural en el aula si se le quiere dar mayor protagonismo a la actividad.


7. Hacer arte y pintar con pinturas cuadros de los monstruos de colores: esta actividad se puede programar para que cada niño lo haga como actividad plástica semanal, o bien como una opción en el rincón del artista para que lo realice quien quiera.


8. Recurso para la mesita de la paz (ver aquí): especialmente el muñeco de la calma se encuentra de forma permanente en este rinconcito, ya que es el lugar donde podemos ir a calmarnos cuando lo necesitamos.




En definitiva, las actividades que se pueden realizar son muchísimas y es un material que puede estar permanente todo el curso y durante todo el ciclo de Infantil, ya que se le pueden aplicar muchas funciones. Recomiendo este cuento para aquellas familias y maestr@s que no lo conozcan, porque se ha convertido en un imprescindible de la biblioteca infantil.



 

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jueves, 27 de octubre de 2016

La mesita de la paz: un lugar especial donde calmarse y resolver conflictos.

Uno de los grandes dilemas a la hora de educar, tanto en casa como en la escuela, es la duda de cómo afrontar y gestionar las rabietas o las peleas y/o desacuerdos con los pequeñines. En muchas ocasiones, se generan situaciones que sobrepasan nuestros límites de la paciencia adulta y es que el mundo de los niños está muy alejado del nuestro y no actúan ni con los mismos intereses que nosotros, ni tienen las mismas necesidades, ni llevan los mismos ritmos. Eso provoca que cuando se nos acaba la paciencia, nuestra reacción inmediata sea la de gritarle o castigarle, lo cual provoca una situación aún más tensa, para ambas partes. Pero, aunque en un principio la imposición de la autoridad tenga efecto inmediato, deberíamos tomar conciencia de si eso a largo plazo conseguirá una actitud positiva, que no tenga detrás la mera obediencia del niño/a por miedo al castigo.



En mi búsqueda de soluciones para afrontar adecuadamente este tipo de actuaciones, topé hace un tiempo con una idea que me encantó y, por ello, quise documentarme e intentar aplicarlo en el día a día de mi aula. Me refiero a la conocida "mesa de la paz" de Montessori. Consiste en crear un pequeño espacio, en casa o en la escuela, cuya función es la de permitir que el niño/a de manera individual pueda acudir voluntariamente a ese lugar especial para calmarse cuando se siente enfadado o triste por alguna razón, o bien acudir con alguien más (un hermano/a o compañero/a), para resolver algún conflicto, que les haya dado lugar a enfadarse o pelearse.

cuadro recogido del blog color-en-familia.blogspot.com

Existen muchas páginas que explican detalladamente sobre cómo utilizar esta mesita de la paz y por supuesto, siempre que se respete la idea básica y no se pierda la función real, se pueden introducir variantes, tanto en la forma de ubicarla, qué elementos utilizar y qué objetos tener.
 

¿QUÉ DEBE TENER UNA MESITA DE LA PAZ?

A continuación, os muestro una serie de elementos básicos que deben tenerse en cuenta para que se pueda escenificar adecuadamente la idea:

- Buscar UN RINCONCITO en el aula o en casa: no requiere demasiado espacio y se usará sólo y exclusivamente para eso.
- Los OBJETOS que debe haber pueden variar y nos adaptaremos a nuestras circunstancias. Dicho así, tenemos por internet muchas posibilidades de ideas de mesitas de la paz:


1. Aquí tenemos algunas decoraciones diferentes para crear la mesita de la paz, ya que todo dependerá del espacio que tengamos y del mobiliario del que disponemos. Muchas veces, ayuda más el ingenio y el arte de saber decorar dulcemente un rincón que tener posibilidades económicas o de espacio.



2. En cuanto a los objetos que tener en este rincón, los hay opcionales, o algunos más básicos que suelen aparecer siempre. En cualquier caso, todos deben cumplir una función básica, la de transmitir tranquilidad y paz. 




 LA MESITA DE LA PAZ EN NUESTRA CLASE




1. Decoración y ubicación de la mesita:

Hay muchas ideas de decoración maravillosas, así que iré añadiendo poco a poco los detalles que me vayan gustando, pero de momento, he querido comenzar ya con lo que tengo y, para ello, he utilizado una mesita (que en realidad es un taburete que compré: modelo Frosta IKEA), que tenía en el rincón de la casita, con unas sillitas de enea. Son de madera clarita y a la altura de los pequeñines. 

He intentado colocar la mesita en un lugar del aula lo más separada de los rincones de mayor ruido, así que está cerca de la zona de asamblea y biblioteca, donde le puede dar la luz natural.


2. Objetos que aparecen:

En cuanto a los objetos que he puesto, de momento, he añadido:

- Una campanita: el sonido agudo y suave de una campanita, ayuda a comunicar a la maestra o familia que ya se siente mejor, cuando ha ido solito, o bien que ya se ha resuelto la discusión, cuando van más de uno.  Esto evita tener que dar un grito y, sobre todo, favorece darle conclusión al acto de ir a la mesita.
- El bote de la calma: mereció la pena fabricarlo e intentar poner en práctica su función (ver aquí), ya que les llama mucho la atención cuando al agitarse se puede observar la purpurina brillante caer despacio y con movimientos circulares por todo el bote. Esta observación por parte del niño ayuda a que se centre en ello y se calme cuando está nervioso. Por supuesto, no en todos los casos da un resultado inmediato, pero es cuestión de tiempo, de paciencia y de creer en el fin.
- El muñeco de fieltro verde del cuento "El monstruo de colores": este muñeco lo he dejado en la mesita, porque durante el periodo de adaptación trabajé con mis peques el tema de las emociones básicas, las que más aparecen en ellos, con el objetivo de conocerlas, identificarlas y posteriormente conseguir gestionarlas lo mejor posible. Es un material que les encanta y les gusta coger los diferentes muñecos, para identificar cómo se sienten en ese momento. El muñeco verde está permanentemente en la mesita, porque es el que representa la calma.

Hay otros objetos que me gustaría añadir cuando pase más tiempo:

- Una pequeña plantita, o en la mesa, o cerca de ella en el suelo si es más grande y no cabe: las plantas aportan serenidad y creo que al ser seres vivos hacen al niño consciente de que deben tratarse con delicadeza, con cuidado.

 

La planta puede ser cualquiera, pero me inclino por aquellas donde destacan las hojas verdes y, en el caso de llevar flor, que sea de color blanco.








- Un espejito, donde el niño/a pueda ver sus expresiones, para darse cuenta de sus emociones del momento y poder comprobar al cambio al tranquilizarse. Creo que observarse en el espejo es una actividad que ayuda a conocerse mejor y favorece el autocontrol de los impulsos emocionales.

 

Este espejo es de un Blog de una maestra que tiene elaborado un magnífico material sobre el Monstruo de colores. Es una idea graciosa poner las diferentes expresiones, si se sigue la temática del cuento, si no, pues con un simple espejo será suficiente.






 - Un pequeño reloj de arena: los hay de 1 minuto, de 2 minutos, y de 3 minutos (tienda Tiger). Este objeto puede tener varias finalidades: para que el peque tome como  referencia ese tiempo para calmarse; para simplemente visualizar cómo pasa el tiempo; para que aprendan a tener el turno de palabra (con mayor edad).










- Un objeto que aporte tranquilidad y que al tenerlo en la mano pueda también permitir controlar el turno de palabra con el compañero: una piedra suave de la paz, algún peluche suave  o pequeño cojín, etc.










3. Presentación a los peques de la mesita y explicación de su función:

El día que presenté la mesita de la paz, tuve que explicarles, en primer lugar, que había realizado algunos cambios en el aula, ya que quité la mesita y silla de un rincón para ponerlo en otro. Pensé que iba a generar confusión al ser muy pequeños, pero lo entendieron perfectamente.

Ya había trabajado las emociones con las sesiones del cuento El monstruo de colores y los muñecos de fieltro, de manera que los pasos a seguir en mi presentación fueron:

1. Muchas veces, al igual que el monstruo de colores, nos sentimos tristes por algo, o enfadados porque nos peleamos con algún amiguito, así que es necesario que tengamos en nuestra clase un lugar especial, que nos ayude a volver a sentirnos tranquilos y podamos estar alegres otra vez.

2. Vamos a tener una mesita, a la que vamos a llamar "La mesita de la paz" y este lugar sólo se va a usar cuando tengamos la necesidad de buscar calmarnos, o cuando queramos solucionar algún enfado con algún compañero/a. No es un lugar de juego, así que al niño o niña que esté ahí porque lo necesite, se le debe dejar tranquilo.

3. Si necesitáis que esté para escuchar el problema de la discusión o pelea con el compañero/a, me lo pedís y os ayudaré a resolverlo, para que vayamos aprendiendo a buscar soluciones sin enfadarnos.

4. El bote de calma sirve para concentrarnos y tranquilizarnos. Es un bote muy especial y debe tratarse con cuidado al usarlo. 

5. La campanita se hará sonar suavemente cuando ya os sintáis mejor y hayáis conseguido calmaros, si habéis ido solitos,  o bien cuando hayáis resuelto la discusión, si habéis ido más de uno. Debe usarse sólo para eso y su sonido debe ser suave.


Como todo en esta vida, habrá momentos en que este recurso funcione perfectamente y habrá otros casos en los que no dé resultado, siendo necesario intervenir y quitar al niño o niños del lugar, si no lo usan adecuadamente. En cualquier caso, los primeros que debemos creer en ello somos los adultos y si actuamos de forma coherente, finalmente podremos conseguir resultados muy positivos. Para ello, me gustaría añadir algunas actuaciones que deberíamos evitar, si queremos hacer uso de esta mesita, pues entrarían en contradicción con lo que transmite:

- No obligar o mandar al niño a la mesa de la paz, pues este lugar no es un lugar de castigo, no es la "silla de pensar", sino un rincón del aula al que acudir voluntariamente, si se necesita. Aunque haya personas que piensen que "mesa de la paz" y "silla de pensar" es lo mismo cambiando de nombre, no es así, porque no tiene nada que ver ni en su finalidad ni en su modo de proceder. En uno de los blogs que le leído al respecto, encontré un cuadro comparativo donde se pueden ver las diferencias:


- Si queremos conseguir que se respire la calma en el ambiente (de casa o del aula), ¿por qué gritamos?. A veces, nos intentamos comunicar con los peques de lejos, a voces, tanto para reñir como para explicarles o pedirles algo. Es necesario que controlemos esta acción, y busquemos cercanía con el niño, hablarle a la altura de sus ojos, hablarle bajito y así con esta actitud daremos ejemplo. Soy consciente de que hay "situaciones límite" que agotan la paciencia y hace que perdamos ese autocontrol, pero creo que hay que intentarlo, por el bien de los peques y el de nuestra tensión.



- A veces los conflictos o comportamientos inadecuados en casa o en el cole surgen porque no le hemos prestado la atención suficiente al peque sobre lo que necesita. Las razones pueden ser que no le hemos escuchado realmente, o porque no sabe qué hacer mientras espera nuestra atención, lo que provoca que, al no poder esperar quieto, termina haciendo alguna trastada. ¿Cuántas veces se está hablando con otro adulto, o terminando alguna actividad con prisa, y no estamos 100% atentos a lo que el peque nos dice?. Esta reflexión nos ayudará a mejorar y a intentar saber priorizar qué es lo más importante.





- Pensar que los niños no son capaces de controlar el tono de la voz: en muchas ocasiones (sobre todo fuera del colegio) observo que a los peques se les deja absoluta libertad para pegar voces y jugar a gritos, estén en el contexto que estén, argumentando con resignación que son niños y es imposible que jueguen más bajito. Por supuesto, gritar, saltar, correr y no parar de moverse es propio de la infancia y debe ofrecerse esa libertad y necesidad de movimiento a diario, pero se puede enseñar a controlar esos gritos y carreras o golpes, que les ayudará a vivir y disfrutar de un ambiente menos estridente. Me gustaría dedicar más adelante una entrada sobre este tema, ya que hay mucho escrito sobre el mismo y puede ayudarnos a mejorar estas situaciones.


Quiero terminar esta entrada diciendo que el mejor ingrediente es la paciencia y el autocontrol, pues nuestros peques son lo que les mostramos con nuestras acciones diarias, nos observan, nos aprenden y se comportan tal y como nos mostramos ante ellos.










miércoles, 2 de marzo de 2016

La caja de los mensajes

Cuando estamos trabajando actividades y juegos de lectoescritura es muy importante atribuirle al material  o al juego un nombre llamativo, que consiga captar el interés del alumnado y despertar su motivación para querer usarlo. Con ello me refiero a  LA CAJA DE LOS MENSAJES, que uso en mi aula para que escriban notas a sus compañer@s.

Se trata de un pequeño cofre de madera, situado en  el Rincón de l@s escritor@s, en el cual se pueden dejar mensajes para luego ser leídos por sus destinatari@s, o en equipo en la asamblea. La temática de los mensajes es muy diversa, aunque principalmente hacen referencia a valores de amistad, de ayuda, de agradecimiento, perdón y de invitaciones a jugar. Se inició porque un día, empecé a dejarles mensajes con papelitos en una pizarrita de corcho, cerca de mi mesa, para que los leyeran. Les entusiasmaba encontrarse cada día algo nuevo, ya que era como un reto descubrir el significado de lo que le quería decir su maestra. Cada día cambiaba los mensajes, (empecé en 4 años) y llegó un día en que algun@s niñ@s quisieron escribir uno y colocarlo en el corcho. De ahí surgió la idea de inventarnos una CAJA DE LOS MENSAJES, para darle más misterio al asunto..... Una vez que se leen se pueden ir colocando en una pizarra de corcho, o bien  pegarlos en folios y hacer luego un libro de mensajes.



Estos mensajes pueden ser sólo con dibujos (3 años), palabras y dibujos, frases con pictogramas (4 años), y mensajes con frases sencillas (5 años), según el nivel del alumnado. Lo importante es la intención comunicativa y si algún niñ@ quiere dejar un mensaje a otro y no sabe cómo empezar, me pide ayuda y le oriento. 

Cuando la actividad ha empezado a cobrar mayor importancia en 5 años, les he dado algunas orientaciones para que la nota llegue bien a su destinatari@:



PARA   (escribir nombre de su destinatari@)


 SOY    (escribir nuestro nombre)


MENSAJE    (realizar mensaje con dibujos,
                        palabras, frase, etc)


A la hora de escribir el mensaje, surgen dudas de palabras o expresiones y me las preguntan:
(Ejemplo: Seño, ¿cómo se escribe guapo?, es que quiero decirle a Pedro que es guapo). Esta motivación me da pie a presentar letras nuevas, pues aunque en "la programación" no se vaya por esa letra, eso no quiere decir que de forma funcional y lúdica se escriban mensajes más complejos. Hay palabras importantes en nuestra vida y para l@s peques también lo son, de manera que si queremos que lean y escriban para vivir, habrá que presentarles la escritura y lectura con esta finalidad. Algunas de las palabras o expresiones son:

 te quiero  , ¿ juegas ?,   amigo,   amiga,    te invito,   fiesta,   eres...,   guapo, guapame gusta,    horahola, etc.

También surgió la necesidad de diferenciar al escribir cuándo estás afirmando un comentario (Ejemplo: eres guapo), a cuándo estás preguntando (Ejemplo: ¿juegas?), con lo cual aprendimos así los signos de pregunta:


Al día siguiente, en la asamblea, se abre el cofre y si hay algún mensaje lo leemos. De esta manera se está trabajando la lectoescritura, y también l@s niñ@s que escriben comprueban si su letra es legible o no ante su destinatari@, lo cual es una oportunidad para que sean ell@s mism@s quienes comprueben si necesitan practicar la grafía de algunas letras (y darle sentido así al ejercicio repetitivo de repasar grafía).

(Ejemplo: le digo a un niño al que han confundido su letra a por una letra o: - ¿ves?, tú sabes que ahí pone una a, pero fíjate que tu compañero la ha confundido con la letra o, así que para que tu mensaje pueda llegarle bien debes procurar hacer la a con más cuidadito y verás como la próxima vez lo lee a la primera).



Bajo la concepción constructivista del aprendizaje "únicamente podremos desarrollar de manera significativa los procesos que intervienen tanto en el leer como en el escribir si ponemos a los niños y niñas que tienen que aprender en situaciones de uso real de esta lectura y escritura" (Montserrat Fons Esteve). Dicho así, hay que ofrecer a l@s niñ@s actividades que les sirvan para la vida y les haga verdadera ilusión: escribir mensajes, hacer listas de cosas importantes,  hacer carteles, tarjetas de invitación, etc.

 Cuando se juega a escribir es cuando se escribe de verdad